Como cuando uno ya no se anima a decir lo que realmente piensa. Como cuando no es más que una gota más que revalsa el vaso. Cuando ya ni ganas de levantarse tiene. Cuando las palabras que dice son solo eso, palabras que no expresan nada. Están vacías. Vacías de voz y de sentimientos.
Cuando todo se recude al agua que cae de la ducha y uno se pregunta: ¿esto da para más?. Cuando uno se sienta al sol, y simplemente se responde: no.
Dime que tengo que esperar. Pero nadie responde. Dime porque estoy aquí, como es que sigo parada y nada me mueve. Como es que me oculto, pero la gente todavía me vé. ¿Cómo?
Solo sé preguntarme cosas que nunca encuentro respuestas. Y quiero un cambio. Una vuelta de tuerca. Una ventana nueva. Una puerta. Un agujero por el cual espiar.
Subirme a la piel del conejo y ver al mago. Dejar de llevarme por las leyes de lo moral y lo inmoral. Sentir por una vez en mi vida, lo que es ser. Ser puramente. Ser sin tener que pensar que lo que hago no esta bien. Porque aun cuando no me de cuenta, lo hago. Hay que estudiar, hay que ser alguien. Hay que trabajar, tener plata e hijos. Casarse, tener una familia. Y si no tenes todo esto, sos un fracasado.
Pero quién piensa en ser. Puramente en ser. Tal vez no sea yo una persona para tener todo eso. Tal vez nunca aprenda nada de amor, y tal vez nunca sea exitosa y me llene de plata. Tal vez no tenga la casa ni el auto que todos esperan que tenga. Tal vez mis valiosas posesiones sean un par de cd’s y saber quien soy.
miércoles, 20 de agosto de 2008
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