sábado, 28 de junio de 2008

Y un vacío casi existencial y una fría noche de invierno. Un sol que ya no quiso brillar, y esa luna que ya no quiere más sopa. Me acostaría a dormir para decidir no levantarme nunca más, después de todo ¿qué importa? Hay cosas que solo yo puedo entender y se esconden en casi todo lo que no comprendo. Mi lengua se hincha y ya no quiero intentar hablar. Me cansé de dolores que no parecen ajenos y que todo el mundo se ria de mis desgracias. Por una vez no pido tanto y solo quiero que me dejen de joder. Me canse de repetirme, de preguntarme las mismas cosas. Y me doy cuenta cada día que pasa, que si yo no jodo, ¿por que me joden?.
Camino y camino por veredas que no llevan a ninguna vuelta manzana. Y me gustaría encontrar a una sola persona que entendiera lo que siente cuando los zapatos se gastaron, el pelo se enmarañó con el viento en contra y el espíritu ya no quiere seguir.
Dame una taza de café y me quedó. Dame una de té y es para siempre.

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